“Carta a papá, por Miguel el Diputado”

por Soyu Norate

Querido Papá;

Te escribo esta carta porque en primer lugar quiero trasmitirte mi agradecimiento por todo lo que me has dado… Comenzando por la Carrera que me ha ayudado a ser quien soy, que si no hubiera sido por tu perseverancia e insistencia, no la hubiera terminado.

A mamá ya sabes que le guardo su sitio en mi corazón, no la menciono en esta carta porque – como sabes – no lo puedo hacer sin llorar, entre otras cosas por sus duras palabras hacia mí en su lecho de muerte. Como verás, tenía toda la razón. No soy digno de vosotros.

Siguiendo con vuestros sabios consejos e inagotable cariño, y todo regado con toneladas de paciencia ante mi actitud a veces rebelde y otras indolente, me voy a centrar en explicarte el porqué de algunas cosas. No entiendas esto como un descargo, sino como un deshaogo y un acto de mea culpa, ya que admito que soy el único responsable de mis actos.

Cuando entré de tu mano en la política, lo hice cargado de ideales – los que tú me habías inculcado y enseñado-. El trabajo abnegado por los demás y por nuestro país, el sacrificio por conseguir mejores condiciones de vida para todos, la lucha por los derechos de los trabajadores, por una política que ayude a los desfavorecidos… Eso es lo que tú me enseñaste con tu ejemplo. Tú fuiste un hombre abnegado que incluso pagaste con muchos años de cárcel la defensa de esos ideales, aunque has sido recompensado por un sueño feliz, por una conciencia limpia y una pureza de alma que te hace una persona querida por muchos que te tienen como ejemplo y referente… Pero yo no he podido hacer lo mismo.

Desde hace ya muchos años, prácticamente desde que bien joven entré en el partido, me di cuenta de que las cosas no eran como tú me habías contado… Para conseguir hacerme un hueco en las listas a concejable, tuve que admitir que otros decidirían por mí a qué debía decir sí, y a qué lo contrario. La primera vez que lo hice – Te acordarás de aquellas fiestas que organizamos allá por el ochenta desde el ayuntamiento, que a tí te pareció muy extraño que se le adjudicara la organización a Pepe el  bonito –  me sentí un miserable, un pelele, pero mis compañeros de filas se encargaron de explicarme que eran “Pequeñas concesiones” que habían que hacer para aspirar a grandes objetivos, que era poca cosa… Que era el precio por el apoyo de los empresarios, y que había que pagarlo sin rechistar, o pondrían a otros… El poder del dinero, ya sabes…

Luego esto fue sistemático, y como dicen las prostitutas, a partir de hacerlo tres veces, ya no da tanto asco, y al final resulta – si no agradable – rutinario, y ya no sientes nada.

Se trataba de favoritismos en principio de pequeña cuantía, y como yo era renuente a entrar al trapo con facilidad, veía cómo mis compañeros medraban mientras yo seguía de simple concejal de fiestas… Cuando llegó Eli a mi vida las cosas cambiaron rápido.

Eli como sabes es una mujer muy ambiciosa, – nunca te gustó para mí, lo sé, aunque respetaras mi decisión de casarme con ella, en gran parte porque no querías nietos que no disfrutaran de su padre y su familia – y desde que se quedó embarazada, todo fueron presiones por su parte para que mejorara nuestra economía costara lo que costara. Tenías toda la razón… aunque sea la madre de mis hijos, no ha sido nunca buena persona. Su Dios – el dinero – ha mandado siempre en su vida- y de paso, en la mía -.

Con ella fue fácil adormecer mi conciencia y pasar de pensar con el corazón, a pensar con la cabeza. De pensar primero en los demás, a pensar primero en mí. Cuando nació Miguelito fue todo más sencillo todavía… entiéndeme papá… ¿Cómo iba yo a dejar de darle la oportunidad de ir a un colegio bilingue? ¿Cómo iba yo a consentir que su madre no le comprase las mejores ropas y lo llevase a las revisiones al mejor médico privado? y eso, por si no te diste cuenta, había que pagarlo, y tu ejemplo entonces era modelo de fracaso, tú has gozado de mucho prestigio… pero ni un privilegio, y nada de riqueza.

Cuando me fui de tránsfuga a la derecha pasé de concejal de fiestas, al mismo cargo en urbanismo… Por un simple soplo sobre qué parcelas iban a ser recalificadas, ganaba más de lo que tú lo hacías en un año. Sí, ya sé que te resultaba extraño el nivel de vida de mi familia… las ropas de mi mujer… los dos áticos en el centro… el mercedes… Y tu silencio reprobador me rasgaba el alma, pero Eli siempre se encargó de hacerme ver que todo valía la pena, – nuestros hijos lo merecen, decía -.

Como siempre he sido honrado, compartí todo lo que tenía que compartir con mis compañeros, y eso me abrió las puertas a la política nacional, además mi generosidad para con el partido, obedeciendo sin cuestionar todas las órdenes (Ya sabes… Lo que llamamos “Disciplina de voto”), me situaron en posición preferente para acceder al congreso. A pesar de todo, siempre conservé algo de mis ideales y nunca he firmado nada que perjudique la salud de nadie, y por eso no fui Ministro de Sanidad, porque por ahí no estaba dispuesto a pasar… Sabes que gracias a mi hermano sé cómo se las gastan en la Industria Farmaceutica. Agradecí la mención para el cargo, pero de promover que les quiten por dos duros las parcelas a unos “Destripaterrones”, no he pasado nunca.

 – Por eso no he llegado a más –

Como Diputado, mientras gracias a los contactos he conseguido ayudar a todos mis amigos y familiares políticos [Dichosa política…] no he hecho nada nunca de lo que sentirme orgulloso, más allá de ser un pelele a las órdenes de un partido que sólo ha luchado por sus propios intereses y los de sus votantes, los que – como siempre me has dicho cuando hablábamos – no quieren que nada cambie, que los mismos de siempre sigan siendo los privilegiados, y que los trabajadores se perpetúen como tales en su especie, como una casta aparte, seres inferiores que han nacido para el sacrificio…

Como decía Manolo, el propietario de la cementera:

“Encima de que los tienes recogidos, y de evitar que estén haciendo maldades por ahí, encima hay que pagarles… Hay que joderse

Pero ahora que voy a cumplir los sesenta, después de ver cómo otros con menos conciencia que yo han medrado más, y de ser consciente de que si no me han apartado de la teta ha sido porque tengo mucha información que conviene que calle… Me siento sucio.

Ya no puedo más… todas las injusticias que se han cometido con mi apoyo, me están costando el sueño, no duermo tranquilo, porque es como si tus valores, los que tú me inculcaste y entre compañeros y mi mujer relegaron al rincón más olvidado de mi mente, ahora volvieran a aflorar a mi consciente… y pesa. Pesa tanto que voy a dejar la política papá. No puedo más.

Está claro que no voy a poder devolver a esas familias a las que han estafado a mi costa el dinero que otros se llevaron por sus tierras, ni voy a poder salvar a las empresas que quebraron por negarles en pro de otros – menos convenientes para el pueblo – los contratos que correspondían a su calidad y trabajo, ni voy a favorecer que medren los que lo merecían ni que devuelvan lo que no era suyo a los injustamente favorecidos en los concursos, ni voy a dar ese empleo al candidato merecedor allí donde coloqué un enchufado… pero voy a dedicar el resto de mi vida a tratar de recuperar mis raíces, por supuesto allí donde nadie me conozca.

Mis hijos son mayores, como te habrás enterado por mis hermanos Eli y yo nos estamos separando, y nada me ata a esta ciudad donde no se me quiere más que por lo que pueda “Aportar” a aquellos de siempre… Aquí se me respeta por el cargo, y sin cargo… no sé yo qué puede pasar… Ha sido mucho el daño causado, y aunque la gente humilde perdona, me he granjeado unos cuantos enemigos de los que nunca se sabe hasta dónde pueden llegar… Y menos con lo que sé de ellos.

No te voy a engañar, no es sólo cuestión de conciencia… Ayuda mucho que ya tenga derecho a la pensión máxima, cuente con las “Prebendas” que ahora tanto irritan al pueblo… Que haya conseguido “Algunos ahorrillos” camuflados en esa “Cuenta de la que nadie da cuenta” y ese “Terruño con Cabaña” en Panamá, y que haya conseguido situar a mis hijos en buenos puestos… No lo niego, me he acostumbrado a vivir bien y soy mayor para cambiar.

Espero que las “Morenas” me ayuden a seguir anestesiando esa parte de mi conciencia tan molesta, pero lo que no puedo borrar ninguna noche de mi mente, es tu mirada seria y adusta, censurándome y haciéndome sentir un miserable.

Papá, eres muy mayor para admitir que las cosas cambiaron, que los ideales y el corazón son para los pobres y tontos, hoy el mundo es de otra manera. La “Cultura del pelotazo” es religión para muchos… lo fue para todos los que aspirábamos a algo más en la vida que a lo que has tenido tú. ¿No estás orgulloso de lo bien que viven tus nietos? Piénsalo papá. No te pido que apruebes ni compartas, pero sí que me entiendas y no me mires de esa manera que me arrastra al pozo… Soy tu hijo y me duele.

También he de confesarte que me voy por huir de la quema. La gente está harta, y la “Toma de la Bastilla” se puede producir en cualquier momento… y no quiero estar aquí cuando ocurra. Mira las calles… da miedo.

Siempre te amaré aunque te halla fallado,

Tu hijo, que aunque indigno, te quiere.

Miguel

 

 

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