“Candados Para Tu Mochila SL”

por Soyu Norate

Hola Soyu, he visto tu blog y quiero contarte algo para que lo publiques porque encaja con el tipo de relatos que escribes, verás, me siento muy orgulloso de mi hija… pero estoy un poco asustado. Mi niña, con 9 años ha demostrado ser muy precoz en los negocios. Te cuento:

Cuando mi niña iba a infantil, un día la profesora me contó un hecho anecdótico que había ocurrido en clase, pero que parecía revelar grandes dotes comerciales en mi pequeña.

La profesora había repartido dinero simbólico impreso en papel entre todos los niños, y todos habían tomado juguetes de la estantería para vendérselos entre ellos a cambio del dinero de papel. Mi niña compró rápidamente todo lo que le apeteció y al quedarse enseguida sin dinero acudió a la profesora para que le diese más.

La profesora le dijo que no podía, que cuando se acababa no había más, a lo que ella contestó que sus papás cuando se les acababa tenían una tarjetita que la metían en el banco y les daba más dinero. La profesora se armó de paciencia y le explicó que sus padres teníamos el dinero que nuestra empresa nos pagaba por nuestro trabajo, y que cuando se acababa ya no había más hasta el siguiente mes.

La niña dijo: – Pues tengo que buscar trabajo -, y se fue a jugar con los niños.

Al rato volvió a la profesora con las manos llenas de dinero de papel, y la profesora le preguntó que cómo lo había conseguido, a lo que ella respondió:

– He montado un restaurante con los cacharritos de cocina y le he cobrado un euro a cada niño por comer. Como yo soy amiga de muchos, pues he ganado mucho dinero.

Ya apuntaba maneras la niña, ya…

Al comienzo del curso pasado, Un día, mientras buscaba aguarrás en una tienda de los chinos, le compré un pequeño candado tipo antiguo que le llamó la atención. Mi niña, encantada, cuando llegó a casa se le ocurrió  pintarlo con esmalte de uñas de su madre y le quedó muy bonito. Era ideal para cerrar la mochila del cole.

No le da al coco la niña...Al día siguiente, excitada con su creación, la llevé al colegio y, como era de esperar, lo primero que hizo fue enseñarle el candado a todos sus amigos. Todos al verlo mostraron su deseo de tener uno, y ella al instante DETECTÓ LA OPORTUNIDAD. Cuando volvió del colegio me dijo:

– Papá, ¿Me puedes comprar unos cuantos candados más para VENDÉRSELOS a mis amigos? es que me han preguntado que donde lo he comprado y les he dicho que los hago yo…

– Pero hija, diles donde lo has comprado y que se lo pinten ellos… Le contesté.

– NO, papá, si los pinto yo y los vendo ganaré mucho dinero. Te costó un euro el candado, y yo los voy a vender a cinco porque lo que vale más es que están pintados por mí que soy una artista. Para los de otros cursos, se los vendo a cuatro euros cada uno al más guay de la clase y que se gane un euro de comisión, y a los demás les vendo cinco por veinte euros y que ellos se los vendan a quien quieran a cinco, y así que el suyo les salga gratis… He calculado que como tardo en pintarlos diez minutos, puedo hacer doce al día  sin dejar de estudiar… Anda Papi… Papito porfaaaa…. Te los pago a dos euros cuando los venda y ganas el doble tú también…. Por favor Papá…. Que podemos ganar mucho dinero… vengaaaa, te prometo que haré lo que quieras… [Diez besitos seguidos…] Mi Papuchiiiii… Te quieroooooo…. Mmuac.

Me quedé atónito y abrumado por tan espontánea demostración de cariño… pero… ¿Me estaba ofreciendo dinero por consentir?… ¿Venderle los candados cinco veces más caros a SUS AMIGOS? Me estaba quedando desfasado… en mis tiempos los márgenes comerciales eran más ajustados y éramos más prudentes… – Está claro que la niña es muy lista… Demasiado. – pensé temeroso.

Esa misma tarde salí a comprarle diez candados, y en cuanto llegué a casa, la niña los estaba esperando ansiosa sin parar – desde el minuto dos de irme – de dar la tabarra a su madre que estaba planchando en el lavadero: – Mamá, porfa… venga, llama al papá a ver si viene ya… Porfaaa llámaloooo

Su madre sabía cómo ignorarla sin que se enfadara, aunque agradeció bastante mi pronta llegada soltando un bufido cuando oyó que abría la puerta:

– Nenita, ¡Mira lo que te traigo! dije ilusionado por ver su reacción no más entré. Ella acudó corriendo y desbordaba emoción:

– Gracias Papá.., peeero ¿Sólo dieezzzzzzzzz? Con eso no tengo ni para empezar… JOLINNNN

Me fui haciendo pequeñito temeroso de lo que se avecinaba… Le dije: – Pero nenita.., los pintas y si los vendes bien compramos más antes de que se te acaben…

– QUERÍA TREINTA .., ¿TÚ CREES QUE PUEDO EMPEZAR UN NEGOCIO CON MISERIAS?  NO ES JUSTOOOO

“…Bueno… mañana le compraremos más candados a la niña…”- Pensé eludiendo la pelea mientras disimulaba una retirada un poco indigna hacia la salita pequeña -.

La niña pintó todos los candados en un par de horas, le quedaron preciosos, se notaba que estaba poniendo el alma en el negocio… no se notaba que había niña en la casa, y eso, hablando de una hija única es mucho decir.

Al día siguiente cuando volvió del colegio estaba realmente excitada:

– Papá, papá, ¡LOS HE VENDIDO TODOS EN DIEZ MINUTOS! Porfa papi… vamos a comprar más, los pago yo… – Dijo metiéndose la mano al bolsillo y extrayendo muchas monedas y algún pequeño billete: – Mira ¡ Cincuenta euros, se los han comprado todos los papás a sus hijos!

– Bueno hija, venga, vamos a los chinos. [Hasta que llegamos me estuvo explicando su plan de negocios].

En la tienda, la niña pidió ¡ Cincuenta candados!: – Pero hija… SON MUCHOS…

El chino interrumpió la conversación con una frase demoledora para la niña:

– No quedal nada mas que tles candados, tu complal todos ayel.

Se armó la tragedia; la niña irrumpió a llorar descorazonadamente:

– BUAAA BUAAAAAAAAA BUAAAAAAAAAAAA PAPAAAAAAAAAAA Yo quiero los candadossssss BUAAAAAAAAAAAA – Salimos en estampida de la tienda, porque el chino empezó a poner mala cara y esa gente ya se sabe que no gustan de mucho ruido…

– Nena, no te preocupes. Vamos a ir a Caspe que es donde están las tiendas de los mayoristas que les venden a ellos y nos salen más baratos.

Palabras mágicas. Su semblante se iluminó. Nada más arrancar el coche tuve que pedirle que dejara de darme besos para conducir.

Cuando entramos en la primera nave, no encontramos candados, pero ella perdió la noción del tiempo y mientras miraba los artículos, hablando sola iba valorando sus posibilidades:

Esto es mono, pero no sirve para nada. Esto otro está muy bien, pero no es bonito… ¡Una linterna de llavero! esto se tiene que vender…

– Pero nena… ¿No ibas a vender candados? exclamé con cierta suspicacia…

– Mira papá, necesito más cosas que vender porque los mismos que me compran candados me pueden comprar más cosas que les gusten. Si tengo los candados que me dan dinero para invertir en otra cosa, puedo ganar el doble vendiendo dos cosas a la vez… O tener tres y que dos por lo menos se vendan bien…

[INCREÍBLE: Esto es de libro de márquetin, se ha dado cuenta de que tiene una vaca y enseguida quiere reinvertir en estrellas y algún interrogante… sabe que tendrá necesariamente algún perro…] Pero eso no era todo:

– Este muñeco de sacapuntas lo puedo dar al que me venda diez a la semana… O regalar al que compre cinco diciéndole que tiene que comprar YA, o por siete euros dar candado y muñeco…

[Ondiaaaa… La niña ha descubierto de forma innata los bonus mas los elementos de urgencia y oportunidad… apunta alto, vaya que si apunta…]

Recorrimos dos naves más en dos horas y apunto de cerrar ya la tercera encontramos los candados, y también las linternas. La broma fueron ciento cincuenta euros porque había que comprar un mínimo de cien a cero setenta y cinco cada chorradita… y no tuve alma para cogerle los cincuenta euros que había vendido. en fin, es mi hija, que voy a hacer…

Quedé de acuerdo con ella en que cuando tuviera un hueco – el día siguiente -, retiraría todas las cosas que no sirven del trastero para que ella pudiera poner su taller. Mi mujer no daba crédito… ¡¡ Su hija empresaria!!

… Pero al final no pudo esperar y me “Convenció” para que lo hiciera antes de cenar… cené a las doce de la noche pero bueno…. es mi hija, y por un hijo, lo que sea.

A las siete de la mañana cuando me levanté vi que estaba en el trastero la luz encendida y pensando que me la había dejado así la noche anterior, metí el brazo por la puerta entreabierta y la apagué. Al momento una vocecita me dijo: – PAPA, POR FAVOR, QUE ESTOY TRABAJANDOOO.

No me lo creo… ¡La niña despierta a las siete de la mañana! EN LA VIDA.

– Nena, ¿No es un poco pronto para eso? mira que vas a ir al cole cansada…

– Papá, el trabajo es lo primero… ¡¡Tú siempre lo has dicho!!, además, ¿Cómo voy a aparecer por el cole sin candados? me matan…

– Pero nena, qué haces pintando los llaveros-linterna? si son muy bonitos así…

– SI HOMBRE… Claro, y que los vean en los chinos más baratos y se los compren allí… ¿Y entonces cómo hago yo el negocio? LOS PINTO TODOS.

La niña era la leche en polvo… no jugaba, business are business.

Todos los días traía a casa una media de 50 euros, y contaba con existencias para un mes. Al cuarto día, cuando tenía más de doscientos euros en su hucha se me ocurrió decirle que íbamos a abrir una cartilla a su nombre. Lo primero que me preguntó es:

Con el dinero no se juega...– ¿Puedo ir yo sola a meter y sacar dinero?

– No, te tenemos que acompañar papá o mamá.

– NO ME INTERESA. necesito disponer de dinero para el negocio y no quiero tener que estar dando cuentas de todo. Me compro una caja fuerte que he visto que vale treinta euros en los chinos y ya está. ME LA PAGO YO QUE TENGO MI DINERO.

Bueno, y eso no es nada, conforme iban pasando los días la niña iba engordando el ego a base de demasiados ingresos para su edad y se sentía cada vez más poderosa:

– TENGO QUE TRABAJAR, DEJADME EN PAZ, si no mañana no puedo cumplir con los clientes que ya están esperando mercancía.

Soberbia la niña...

Cada día que pasaba era más egocéntrica y soberbia en su inocencia… Me obligaba a llevarla a las tiendas de moda juvenil bajo amenaza de irse de casa ahora que tenía su dinero y al personal que la atendía los trataba con cierta dosis de despotismo que no podía ni tan siquiera hacérselo notar porque era declararle la guerra… Se me estaba empezando a ir de las manos.

Lo curioso es que antes tardaba dos horas en hacer los deberes y ahora tardaba media hora y los hacía mejor… cuando la felicité y le pregunté el porqué de eso, respondió:

– Es que quiero ser Presidenta de mi empresa, y me ha dicho Don Jorje que para eso tengo que estudiar mucho… – ¿Pero tus profesores no te dicen nada? pregunté sorprendido, – No, el tutor está encantado, porque dice que eso es mejor que estemos corriendo por ahí, que así por lo menos aprendemos el oficio de la venta. Lo que no sabe es lo que gano, porque si se entera el colegio querrá su parte…

El caracter le cambió al poco tiempo… Un día de los pocos que me contaba cosas sobre su negocio me dijo:

– Papá, hay niños que me deben dinero y se esconden en el recre para no pagarme… Estoy pensando en darle a Paty, una chica de séptimo muy grande a la que todos tienen miedo porque pega, una linterna y un candado por cada veinte euros que les cobre a esos tramposos… Total, si no lo hago pierdo todo lo que he dado a plazos… Así al menos algo recupero.

Era exactamente igual que un empresario con muchos impagados… dentro de poco igual hasta le aparece una úlcera duodenal…

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡  AyAyAy !!!!!!!!!!!!

Dentro de unos años te contaré lo que es de ella… Como ves apunta fuerte en los negocios, pero no sé por qué tengo cierta comezón en la tripa porque no me parece que vaya a distinguirse precisamente por ser una persona muy generosa y humana… Veremos…

¿Quizás estamos descuidando un poco el Alma?

Los niños ya no juegan como antes…

– Sólo es una reflexión a la que me induce esta historia. –

Soyu Norate, 10/2011

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