“El Inversionista Pasmado”

por Soyu Norate

Había quedado a las doce… cuyons, son ya las doce y cinco… no puede ser, eso me pasa por hacer favores a conocidos. Juan R. me había pedido hacía un par de días que lo acompañara a una reunión con un inversor en ladrillos conocido mío, y como sabía que era un poco bruto decidí hacerlo a cambio de un opíparo ágape en Casa Lope y unos cuantos Bin-Laden.

El día era caluroso, y debido al intenso tráfico la sensación de agobio era mayor, pues se sentía el calor de los tubos de escape, pero era una hermosa mañana madrileña. Ringgg… Ringgg… Uff, vamos mal… Pedro llama porque está ya está esperando… mala cosa llegar tarde cuando se queda con un posible inversor.

– Pedro, oye, en dos minutos creo que estaremos… estoy esperando a Juan a dos calles de ahí… sí, ves tomándote algo que llegamos enseguida… no, no te preocupes…. no, suele ser bastante puntual.

Juan era trabajador y un buen hombre, empezó de peón de albañil y aprendió la obra desde abajo. Pronto de dió cuenta de que era más fácil mandar que hacer, y cuando había pasado por todos los oficios, compró con un credito un solar e hizo las primeras viviendas… lo demás fue rodado.

Su economía no crecía a la par de su formación, y se había embarcado en varios solares grandes para su capacidad de negocio ya tarde a esas alturas de la burbuja inmobiliaria, los bancos comenzaban a ponerle pegas para darle el crédito promotor y era casi imprescindible la entrada de un inversor. Pedro era el ideal, ya que conocía el sector desde el lado de las ventas y disponía de mucha liquidez.

Antes de que acabara de hablar por teléfono , Juan me llama a viva voz mientras se acerca a grandes pasos agitado:

– Soyu discúlpame de verdad… no sabía llegar aquí y me ha costado encontrar parking… Vamos y a ver si triunfamos con Pedro y nos vamos a comer.

– Hola Juan, si, vamos porque está esperando, pero he de decirte que no es buena cosa llegar tarde cuando uno queda para pedir dinero… a ver que humor tiene después de 15 minutos esperando… en fín, vamos allá.

De camino al local me contó su mala situación financiera y lo importante que era para él encontrar al inversor que le facilitase hacer rápido la promoción de 20 adosados que le permitiría librarse de gran parte del pasivo.

Cuando llegamos Pedro iba por la segunda cerveza y tenía cara de estar a la defensiva, lógico por otra parte tras semejante menosprecio por quien se supone que va a ser financiado. La cafetería del hotel Mariá es una estupenda elección. Ámplia y elegante, predisponía para hablar de negocios. – Ahora a ver si tras unos prolegómenos para relajar y crear el clima propicio, entramos en materia – pensé.

– Juan: Bueno Pedro, como te habrá dicho Soyu tengo un solar muy bueno para hacer una promoci… [Mirada mía asesina e interrumpo:] – BUENO, realmete no hemos entrado en detalles… primero mejor os conocéis un poco y como esto no es una compra de acciones de bolsa, mejor Juan le explicas a Pedro cómo funciona tu promotora y después hablamos del solar… porque tu solvencia está fuera de duda y tiene que saberlo, y al ser tu empresa familiar, conoceros un poco…

– Soyu, que yo voy ahora mismo al banco y me lo dan… y a lo mejor hasta mas barato eh!

[Vamos camino del desastre, no sólo hemos llegado tarde, sino que además este bruto ha entrado a saco en el tema de la inversión en un momento inadecuado y pedro tiene cara de querer irse antes de oirlo…]

– Por cierto, hace un calor de narices eh! Juan, mientras te esperaba en la calle casi me axfisio por el calor y el humo de los coches… – Comento y veo que pedro relaja el gesto y asiente… vamos bien…-  Ahora por cierto con las instalaciones bioclimáticas se puede ahorrar mucho en electricidad, – Dije dando pié a que juan mostrara su expertise. Por su expresión vi que pedro estaba interesado…

– Para el frío no va bien ese sistema, comentó Juan explayándose en explicaciones porque como yo conocía, era un apasionado de la tecnología y siempre estaba al día de todo lo referente a su sector. Pedro comenzaba a estar agusto, era el momento de empezar a sugerir algo…

– Bueno, precisamente por su gran profesionalidad te he traído a Juan, Pedro. En ese solar del que te hablé puede hacer veinte unifamiliares, pero si no financia, al tener los clientes ya esperando, le interesa más aceptar fondos de un inversor con plazo de retorno fijo… No sólo evita los costes de la financiación sino que además se libra de las certificaciones y le queda un ámplio margen para compartir beneficios…

Pedro estaba encantado, su atención estaba totalmente puesta en nosotros porque llevaba tiempo queriendo entrar en una promoción… No sólo lo hacía por dinero… quería “Ascender” a promotor y eso era una ventaja.

– Podría entrar con una participación modesta en la sociedad, quizás me interesaría más que simplemente poner dinero en esos bungalows… comentó Pedro.

Fue como si a Juan le hubieran dicho de robarle… su cara se petrificó y se puso en guardia al momento… se hizo un silencio frío que casi se podía cortar. En ese momento ocurrió un imprevisto que calmó la tensión reinante, un perro pequeñito que acompañaba una señora muy elegante le meó el zapato al señor de la mesa de al lado y se formó la de San Quintín… el bar se reveló contra la señora. Pasado el fortuito momento Juan rompió el silencio:

– Mira Pedro, yo si quieres ganar dinero te vendo la promoción ahora con un descuento a tí y al cliente, el suelo lo he comprado bien y tengo márgen, pero entrar en mi empresa alguien extraño… NO.

Pedro se contrajo y su cara se puso verde… su ego salió rebotado. Casi levantándose de la silla sin despegar el culo le dijo a Juan:

– Oye, yo no soy ningún extraño, tengo seguramente más locales de los que tú has construido y tres sociedades, todos mis socios están encantados, y te aseguro que muchos esperan que les diga lo que te he dicho a ti, así que me voy a levant…

– SEÑORESSSS señoress, un poco de calma por favor – dije yo -. Siempre nos queda la posibilidad de una UTE…

Pedro lo entendió al momento y volvió de nuevo a su postura de escuchar, pero Juan, que todavía estaba en guardia con que le arrebataban el control total de su empresa, se levantó y dijo:

– Iré al banco, no me interesan sociedades de ningún tipo, ni UTE ni UTA. Si le interesa poner dinero conmigo, me llama y me lo dice, pero de sociedades NANAY. 

Apuramos la consumición y nos fuimos despidiéndonos cordialmente. Pedro se quedó pasmado… las cosas empezaban a pintar mal, se comenzaba a hablar de burbuja y este hombre seguía queriendo andar sólo… despreciándo a una persona como él que podía facilitar una operación rápida para liquidar ese y otros solares que tenía y que lo asfixiaban económicamente además de mermar su capacidad de riesgo… increíble.

Pedro, estupefacto, cuando Juan se alejó me comentó que cómo había sido capaz de llevarle a ese impresentable… yo me disculpé aludiendo a su excelencia profesional y me despedí prometiéndole encontrar a otro promotor o constructor que le facilitara su entrada con buen pie en el negocio.

A los dos años (En el 2009) Juan había perdido todos sus activos, había presentado suspensión de pagos y debido a una mala gestión patrimonial tenía comprometidos todos sus bienes pensando que la fiesta era eterna… “Las chicas” y la crisis habían hecho el resto acabando con sus reservas.

 Y lo curioso es que todavía no ha asimilado dónde y en qué momento estamos. Su digna mentalidad de albañil, que es lo que en realidad es, le impide ir más lejos, y si ha ganado mucho dinero es porque ha sido un albañil listo, y no porque sea un buen empresario

Ahora forma parte del club de los que tienen cagado su nombre, y se dedica a hacer obritas y pequeñas reformas de extranjis en espera de que esto pase, la última vez que lo ví, muy emocionado me dijo:

“Esto pasará pronto, y con cuatro obritas que que haga…

 

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